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Hace casi un año, en Noviembre de 2007, el primer ministro británico, Gordon Brown intentó tranquilizar a los ciudadanos, diciendo que sus datos personales estaban seguros, tras una de las peores filtraciones de seguridad en la historia del país, la pérdida de dos discos de computadora donde había detalles de unos 25 millones de habitantes, casi la mitad de la población, y exponiéndolos al riesgo de que robaran sus identidades y a fraudes bancarios.
El Ministerio de Defensa del Reino Unido, por su parte, admitió el pasado mes el robo o el extravío de 747 ordenadores portátiles que guardaban información de ese departamento durante los últimos cuatro años. Además, el Gobierno británico perdió en junio pasado documentos confidenciales en varios trenes de cercanías, algunos de ellos con datos sobre la red terrorista Al Qaeda y sobre Irak.
Durante el pasado año2007,algunos datos de carácter confidencial de al menos 60.000 ciudadanos noruegos, entre los que se encuentran los del director del organismo noruego de protección de datos, fueron robados a través de la Red.
En España, también en 2007, piratas informáticos atacaron la base de datos de una importante empresa española dedicada a gestionar dominios de Internet, logrando robar claves de e-mail de usuarios, datos bancarios, teléfonos y domicilios personales de unas 120.000 personas. Además de obtener ilícitamente esos datos, los hackers lograron inyectar un virus en miles de páginas web pertenecientes a los usuarios afectados, entre los que figuran conocidas empresas españolas.
Múltiples ejemplos de un negocio delictivo en auge: el tráfico de información robada.
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