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De los días 25 al 28 de Noviembre tuvo lugar en la amable ciudad de Valladolid el I Seminario Internacional de Investigación Criminal.
Sigo sin comprender cómo se intenta vincular la criminología, y lo que es peor, su futuro profesional, con la publicidad que otorgan determinadas series televisivas relacionadas con crímenes atroces y artes criminalísticas que pertenecen más al mundo de la ciencia ficción que a una realidad nortemericana de lucha contra la violencia.
A pesar de que las contínuas referencias a las series televisivas por parte de algunos miembros de la asociación criminológica organizadora del evento (SECCIF), hacían presagiar unas exposiciones totalmente volcadas en la exaltación de la parte más morbosa y freak de la criminalística, pudimos encontrar algunas pequeñas grandes joyas de la criminología, y que permiten mantener una cierta esperanza en un futuro serio y posible para esta disciplina.
Destacaré sobremanera dos exposiciones más que
brillantes, no solo por la capacidad de comunicación, sino por los
contenidos aportados, de evidente utilidad para la práctica
criminológica. D. Jose María Otín realizó una brillante y extensa
exposición sobre el crimen en serie y las herramientas disponibles para
atajarlo. D. ALberto Angoso nos embelesó con unas aportaciones sobre la
grafología lsalpicadas de sensibilidad artística y humana. D. Tomás
Ortíz , veterano psiquiatra forense sorprendió con sus consideraciones
sobre el suicidio . Destacables también las aportaciones de D.Luis
Fombellida, director del Instituto de Medicinal Legal de Valladolid, y
D. Javier Oterino, psicólogo e inspector del CNP. Incluso el Sr. James
Alvarez aportó interesantes detalles sobre la mediación con
secuestradores , sobre todo con aquellos afectados por enfermedades
mentales como la esquizofrenia.
Pero lo que sigo
sin comprender es la "actuación" de los dos grandes divos ,
publicitados como insignias de la "criminología" mundial : Mark
Shafarik y Maria Laura Quiñones. Ellos debían haber sido los encargados
de aportar "ciencia" a la elaboración de los perfiles psicopatológicos
y conductuales de los asesinos y agresores en serie. En lugar de eso,
asistí a un espectáculo que en su mayor parte se basa en la glosa de
sangrientos y prolíficos asesinos y agresores (los cuales, por cierto,
fueron detenidos finalmente y en su gran mayoría sin que la existencia
de un perfil criminológico ayudara demasiado a su captura), con una
sucesión de fotos innecesarias desde lo pedagógico, y muy discutibles
desde lo victimológico (por la evidente falta de respeto a las
víctimas y sus familias, evidentemente). Un espectáculo atroz en suma,
que nada aporta a la mejora en la investigación criminal, y que
preocupa por el incontenible y placentero" interés observado en algunos
asistentes.
Nunca es pronto para reflexionar sobre el tipo o
perfil de determinados individuos que se acercan a algunos eventos de
estudio criminológico con un afán que dista mucho del interés en la
lucha contra la delincuencia. Intentemos pues dar forma y contenido a
una profesión que en el resto de Europa lleva tiempo demostrando su
utilidad social, sin necesidad de apostar por la ciencia ficción y el
morbo mediático.Seamos serios.
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